domingo, 27 de junio de 2010

Ponerse la camiseta

Michael J. Sandel (1953 - ) http://en.wikipedia.org/wiki/Michael_Sandel en su obra “Justice; what´s the right thing to do?” nos dice lo siguiente:

“… Con la pertenencia viene la responsabilidad. No puedes estar verdaderamente orgulloso de tu país y de su pasado si no tienes la voluntad de asumir responsabilidad alguna en traer su historia al presente y asumir el descargo de las obligaciones morales que esto trae consigo”

Sandel, hablando de justicia, nos recuerda que somos parte de una narrativa, de una historia que nos hace solidarios con quienes hemos compartido esa historia y que nos hace responsables a todos de la carga moral de esa historia. Nos sentimos parte de la comunidad, el grupo, o la sociedad que ha sido parte de nuestra historia; la historia de cada uno de nosotros. Sandel nos dice que muchos pueden sentir desagrado o rencor por lo que ha hecho un país ajeno, pero sólo pueden sentir vergüenza los que pertenecen a ese país. Sentir vergüenza por lo que Paraguay hace, o ha hecho en el pasado, es un sentimiento que sólo los que pertenecemos al Paraguay podemos sentir. Los que pertenecemos al Paraguay, somos aquellos para quienes el Paraguay es parte de la narrativa de nuestras vidas.
Siguiendo con esta línea de pensamiento, podemos argumentar que la tendencia nuestra de no aceptar como “paraguayos” a menonitas, japoneses, coreanos, brasiguayos, alemanes u otras minorías, es consecuencia de sentir que con ellos no tenemos una narrativa común, que no hemos compartido la historia con ellos a pesar de vivir en el mismo territorio. Igual, o peor, ocurre con los indígenas, que son discriminados y excluidos por los demás paraguayos en general, ricos y pobres, en entidades públicas y privadas. Los indígenas mismos se refieren a los “paraguayos” como otros distintos. No vemos a los indígenas como parte de nuestra narrativa, a pesar de que su idioma y sus rasgos físicos están presentes en gran parte de nuestra sociedad. Sin embargo, reconocemos a los paraguayos de Buenos Aires y ellos se consideran paraguayos aun habiendo nacido en la capital argentina y quizá sin ni siquiera tener cédula de identidad paraguaya. Chilavert, nacido en Argentina, hablando como argentino y con pasaporte italiano es, sin dudas, paraguayo y nos enorgullecíamos y avergonzábamos con las cosas que hacía en la cancha de fútbol.
Una mayor solidaridad y una mayor responsabilidad por la suerte de las minorías de nuestro país se lograría integrando a todos a nuestra historia; a la narrativa de los habitantes del Paraguay. Creo que la selección nacional de fútbol, la Albirroja, cumple de alguna manera imperfecta esa misión; forma parte de la narrativa de todos y de todas los que habitamos este país o que estamos ligados a él por historia personal. Ojalá tuviésemos más y más cosas en común, más y más acontecimientos compartidos entre todos, más de lo cual enorgullecernos y avergonzarnos todos juntos. Así sería más fácil ponerse la camiseta del Paraguay todos los días y asumir la responsabilidad de lograr su desarrollo.

1 comentario:

  1. Genial tu comentario..!!!No puedo estar mas de acuerdo con lo que planteas. Si no hay una verdadera incorporación sin distinciones al quehacer de una nación no habra jamás verdadero desarrollo; felicitaciones un gran acierto verdad tu pensamiento.

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