lunes, 26 de abril de 2010

El espíritu del mundo

"El espíritu determinado de un pueblo… posee el momento de la determinación geográfica y climática con arreglo a esa faceta natural; está en el tiempo y con arreglo al contenido posee esencialmente un principio particular…….. ha de recorrer un desarrollo de su consciencia y de su realidad efectiva determinado por ese principio; tiene una historia dentro de sí…… su autosuficiencia es algo subordinado; entra en la historia general del mundo… o sea, al juicio universal."

G.W.F. Hegel ( 1770 – 1831) en “ Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas”

Goethe habría dicho después de leer a Hegel, “sigo intrigado, pero ahora a un nivel más elevado”; es que Hegel es para muchos muy obscuro y confuso. Aquí en la cita, se refleja su pensamiento respecto al rol predominante de la historia universal y cómo esta historia es la revelación del espíritu del mundo, al cual cada pueblo contribuye lo suyo, dentro de este plan de revelación. Esta idea es para muchos el germen del materialismo histórico de Marx; donde Hegel veía la revelación del espíritu y la esencia, Marx vio la dinámica de lucha de clases.

Ubicarse como sociedad en desarrollo dentro del “espíritu del mundo” es entender que tenemos un papel a jugar más allá de nuestro pequeño territorio y que lo queramos o no, seremos parte de la historia del mundo. Los paraguayos, cobramos conciencia de nuestra propia realidad a través de la dialéctica, o interacción, con la conciencia de otros pueblos como Brasil, Argentina o los Estados Unidos de América. En esta interacción, podemos terminar siendo serviles y mendicantes, estigmatizados como sub-desarrollados y dependientes, o podemos fortalecer nuestra autoestima (una auto-conciencia positiva) y tratar de igual a igual a todos.
Ser parte de la historia no debería interpretarse como ser esclavo de la historia sino como partícipe impulsor del espíritu del mundo

domingo, 11 de abril de 2010

Orden y Progreso

“… el positivismo presenta directamente al progreso humano como consistente siempre en el simple desarrollo del orden fundamental, que contiene necesariamente el germen de todos los progresos posibles……. el curso de cualquiera de estas transformaciones no puede jamás consistir en algo más que una evolución, sin conllevar ninguna creación… el progreso deviene a su vez la manifestación del orden”

Auguste Comte (1798 -1857) en “Discurso sobre el conjunto del positivismo”

Fundador del positivismo, una escuela con influencia en América Latina, Comte creía que algún día el hombre podría explicar todo el universo científicamente y entonces intervenir para mejorar el mundo. Pero nunca podremos crear nada. De ahí que el desarrollo de las sociedades es la manifestación de un orden natural que puede o no ser mejorado por nosotros, pero que nos limita y domina.
En tiempos de Comte, la idea de un orden inquebrantable quizá venía del miedo a desafiar a Dios o más simplemente de desafiar al orden establecido. Pretender crear era, y sigue siendo para muchos hoy, una herejía, un pecado de soberbia. Comte manifestaba creer en ese orden fundamental inalterable que era el plan de Dios, o su creación. Hoy, con los avances en ingeniería genética, hoy, cuando el hombre ha logrado no sólo controlar procesos naturales, como las reacciones nucleares, sino desencadenarlos adrede. Hoy no sabemos si el desarrollo es resultado de un orden natural o si podemos atrevernos a comer la manzana y crear nuestro propio paraíso.

domingo, 4 de abril de 2010

Naciones y Patriotas

“Por qué me mata usted?” “Y qué, no vive usted del otro lado del agua? Mi amigo, si usted viviera de este lado, yo sería un asesino y sería injusto matarlo de esta manera. Pero siendo que usted vive al otro lado, yo soy un valiente y aquello es justo”…….”Un meridiano decide la verdad”

Blaise Pascal (1623 – 1662) en "Pensamientos", n°84

El científico y pensador francés resume en este diálogo lo absurdo que puede llegar a ser la lógica de las nacionalidades y del patriotismo. Un diálogo actualizado podría ser, “Por qué me detiene usted en esta cárcel si lo que quiero es trabajar para usted y su comunidad?” “Y qué, no viene usted del otro lado del mar? Mi amigo, si usted tuviese pasaporte europeo, yo sería un secuestrador y sería ilegal encerrarlo. Pero siendo que usted arriesgó su vida atravesando el mar en una balsa, lo que hago es cumplir con mi deber y es justo”
El nacionalismo no ha contribuido mucho al desarrollo de las naciones. Es más, el nacionalismo es una barrera al desarrollo. El nacionalismo es enemigo del capitalismo porque impide el libre comercio y el libre tránsito de trabajadores y es enemigo del socialismo porque impide la solidaridad internacional. Peor es el nacionalismo cuando los nacionalistas confunden lo “nacional” con lo “estatal”; con esa lógica, termina siendo “patriota” quien apoya a las empresas estatales deficitarias y consume, sin quejarse, los productos nacionales de mala calidad y alto costo. Resulta “patriótico” gastar en sueldos innecesarios el dinero que debería invertirse en proveer agua potable o electricidad, pero es antipatriótico permitir que inversionistas extranjeros contraten compatriotas en empresas rentables. El nacionalismo fue inspiración del imperialismo y muestra su peor cara cuando confunde “nación” con raza o religión. El nacionalismo antepone lo “auténtico” a lo “nuevo” y de esa manera frena el desarrollo de las artes y la ciencia.
Pero no hay que temerle tanto al nacionalismo, por lo menos si uno se fija en los “nacionalistas”; no parecen estar muy convencidos de su propio discurso. Los nacionalistas invierten en el extranjero, si les conviene, y no en las empresas deficitarias del estado, trabajan para empresas extranjeras, si les conviene, aunque figuren en la planilla de una empresa “nacional”, mueren por ir a Miami y son capaces de inventar un abuelo para obtener un pasaporte europeo. Quizá el “nacionalismo” sea una farsa que algunos “patriotas” han tomado en serio para beneficio de algunos “nacionalistas” sin patria.