sábado, 5 de febrero de 2011

UBIQUÉMOSNOS

"Sabemos ahora, que nuestra galaxia es sólo una de las aproximadamente cien mil millones que pueden observarse usando la tecnología moderna, cada galaxia conteniendo unas cien mil millones de estrellas…….Nuestro sol es apenas una estrella amarilla de tamaño promedio sobre el borde interno de uno de los brazos [de la galaxia] en forma de espiral…….
Si el ratio de expansión, un segundo después del big bang, hubiese sido inferior, aunque sea en una parte en cien mil millones de millón, el universo hubiese recolapsado antes de haber llegado a expandirse al tamaño actual…."

Stephen Hawking en “A Brief History of Time”

Al hablar de desarrollo, estamos hablando de un proceso de mejora en la calidad de vida de las sociedades humanas que habitan el planeta Tierra. La especie humana, es una de las cientos de miles de especies que habitan la biósfera, es decir, esa zona equivalente a una fina cáscara que rodea un planeta, uno de una docena aproximadamente, que rodea a un sol, que a su vez es una de las cien mil millones de estrellas de una galaxia que es una de las cien mil millones de galaxias del universo conocido. Un universo, además, que existe porque por casualidad se produjo el big bang perfecto que permitió la aparición de un universo en permanente expansión, sin peligro, por ahora, de que colapse y se convierta nuevamente en un punto de densidad infinita sin vida alguna en medio de la nada.
El inicio del universo, el big bang, se produjo hace aproximadamente 20 a 40 mil millones de años y sabemos que nuestro sol, y por lo tanto la habitabilidad de nuestro planeta, podría durar unos diez mil millones de años más, hasta que se apague el sol para siempre. La especie que logró convertirse en lo que hoy llamamos humanos, apareció en África hace apenas unos 125.000 años y salió de África para expandirse por el resto del mundo hace 60 o 70 mil años. Lo que llamamos “civilización” es algo tan reciente que no debe tener más de unos siete mil años si tomamos como referencia la civilización mesopotámica de cinco mil años antes de nuestra era. Probablemente existieron civilizaciones asiáticas de mayor antigüedad, pero aún siendo muy generosos, la duración, hasta ahora, de la vida de los humanos en el planeta Tierra y su civilización, no puede de ninguna manera alcanzar o superar los doce millones de años que duró el reino de los dinosaurios, que terminó, por pura mala suerte, con la caída de un meteorito, es decir, no por efecto de la evolución à la Darwin, o por no ser los más aptos à la Spencer, ni mucho menos por haber ellos mismos destruido el sistema, como podríamos hacer nosotros ahora.
Tomando en cuenta esta realidad, se puede afirmar que creer que nuestro mundo (lo que nosotros conocemos y vivimos) es el más importante del universo y que nosotros, los humanos, somos los seres vivos más importantes del mundo, es, como dijo Bertrand Russell, producto de nuestra enorme soberbia. Para el universo, la existencia o la desaparición de los humanos de la Tierra y la Tierra del universo, no cambiaría nada.
Sin embargo, luchamos por mejorar, luchamos por la justicia, luchamos por mejorar la suerte de nuestros prójimos y nos esforzamos por hacer de nuestras precarias vidas, de una duración promedio de 75 escasos años, algo significativo y único. En definitiva, creer que podemos cambiar el mundo es un gran acto de fe, una fe que se renueva con cada paso adelante que damos, con cada persona que logra avanzar, con cada día que pasa sin guerra, con cada día que pasa sin hambre. Eventos microscópicos que cambian todo, cada vez que ocurren.