miércoles, 27 de junio de 2012

Nuestra Democracia

Más abajo frases sacadas del documento:

“Nuestra Democracia”
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
Secretaria General de la Organización de los Estados Americanos. — México : FCE,
PNUD, OEA, 2010
ISBN 978-607-16-0448-4


No son todas citas textuales, por eso no uso comillas. Hay algo de edición por parte mía. Para los textos completos  pueden acceder al documento en el link mencionado más arriba-
Mi idea es ofrecer unas cuantas frases sueltas que ayuden a reflexionar sobre el concepto de democracia y sobre cómo y en qué magnitud la situación política actual en el Paraguay, afecta, negativa o positivamente, el fortalecimiento de la democracia, entendida como una forma de organización de nuestra sociedad y no sólo como contrato social o como marco constitucional.
Estas son las frases:
Cada vez menos inquieta el pasado a nuestra democracia. Cada vez más se interesa por el futuro. Ya no es la pregunta: ¿qué hacer para evitar el regreso del autoritarismo? Los nuevos interrogantes son, ¿qué hacer para resolver los déficits democráticos?, cómo asegurar una mayor calidad de la democracia?, ¿cómo organizar apoyo creciente en la sociedad que dé poder y sostenibilidad a la democracia latinoamericana?

La democracia es un método de organización del poder y la sociedad para que sus habitantes progresen en la realización efectiva de sus derechos, entendiendo ese paso —de lo nominal a lo real— como la creación de ciudadanía. Esto nos llevará a afirmar que la calidad de la democracia está directamente vinculada con su capacidad para generar ciudadanía.

Ciudadanía es la igualdad en la posesión y ejercicio de los derechos que está asociada a la pertenencia a una comunidad. Hay mínimos de ciudadanía que por lo general no sólo son realizables sino que deben ser también exigibles al sistema democrático. La democracia exigible es la que se puede realizar dada la constelación de factores disponibles.
La democracia es sostenible, es decir genera capacidades para perdurar y ampliarse,
en la medida que su legitimidad de ejercicio y de fines (objetivos) se agreguen a la legitimidad de origen. Demagogia e ilegitimidad son los límites de la democracia sostenible.


Las democracias sostenibles son aquellas que logran cumplir con sus promesas respecto del ejercicio efectivo de los derechos por parte de sus ciudadanos.
La función de la democracia es redistribuir el poder para garantizar a los individuos el ejercicio de sus derechos. Pero, para lograr organizar el poder en la sociedad, la democracia a su vez precisa poder.

Una sociedad que cree poco en quienes la representan es una sociedad que puede terminar desvinculada de la democracia.

El riesgo hoy para las democracias latinoamericanas está mucho menos en los intentos para destituir presidentes que en la perdida de la legitimidad del sistema.

El reemplazo de las mayorías, que otorgaron la legitimidad originaria a través de las elecciones, por minorías durante el ejercicio del gobierno…. Conduce a gobiernos aislados de sus bases y dependientes de poderes particulares (fácticos).

La democracia no existe porque se garantiza la libertad; más bien, la libertad, que no es otra cosa que “libertades”, existe si hay democracia que otorgue derechos efectivos y organice el poder en la sociedad para garantizarlo.

Si una democracia no se concibe sin un Estado, un Estado democrático no es viable sin un sistema republicano de pesos y contrapesos en el ejercicio del poder. La calidad de la democracia exige igualmente el cabal funcionamiento del Estado democrático de derecho.

Íntimamente vinculada al poder y a la desigualdad se encuentra la fiscalidad. Quién
paga impuestos, para qué se usan y qué tipo de impuestos son predominantes, son
los temas que deberían estar entre los primeros imperativos de la agenda política de
los países de América Latina.
La democracia como arena pública implica cuestionar los privilegios en nombre de los derechos.



1 comentario:

  1. Gracias por compartir el artículo. Durante estos últimos días tuve la oportunidad de leer claros, informados e interesantes análisis y todos por medios públicos y redes sociales. No me sorprende que las personas que no tienen acceso a estos medios y por ende a los análisis estén confundidas o defiendan sin muchos argumentos sus posturas. Lo que me sorprende y me asusta es que el grupo o los grupos que sí tienen acceso tomen posturas y defiendan ciegamente una posición. Digo esto porque sigo, todo lo que puedo, los grupos antagónicos (luguistas y antiluguistas; derecha e izquierda; regionales contra nacionales; etc) que se crearon en Facebook y que están posteando ya sin ningún tipo de argumentos sus posiciones.

    Mi conclusión es algo así como: una vez que las personas toman posición de pertenencia a un grupo difícilmente van a cambiar de parecer. No importa los argumentos que se expongan.

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