lunes, 11 de noviembre de 2013

La Estructura Determina la Estrategia

“ ..la estructura jerárquica de una empresa fija la agenda de toma de decisiones de la empresa. Más concisamente, la estructura de una empresa es su agenda….. Cambiar la estructura de una empresa equivale a cambiar la agenda de toma de decisiones, y por lo tanto.. [de] … los resultados finales.” Thomas H. Hammond en “Structure, Strategy, and the Agenda of the Firm”, texto incluido en “Fundamental Issues in Strategy”, Harvard Business School Press, 1994 Recordé este artículo cuando asistí la semana pasada al taller de planificación convocado por la Secretaría Técnica de Planificación con ayuda del nuevo grupo impulsor del Índice de Progreso Social. Fuimos más de trescientas personas, discutiendo veintiún temas diferentes. Estábamos representantes del sector privado y ONGs, y representantes de las organizaciones del gobierno: MAG, STP, MI, MJT, CAH, MM, INDI, Gabinete Social, INDERT, SENACSA, SENAVE, SENATUR, INFONA, BNF, FG, MOPC, COPACO, CONATEL, SENATICS, ANDE, ITAIPÚ, YACYRETÁ, PETROPAR, MIC, IPAM SNC, SEDERREC, SEAM, ERSSAN, MRE, SENASA, SENAVITAT, SAS, SEPRELAD, SNNA, CONACYT, UNA, INTN, MH, BCP, AFD, MSPBS, DGEEC, SINAFOCAL, SNPP, etc., etc., etc.Sólo saber qué signifcan todos estos acrónimos es un desafío. Para el Presidente de la República del Paraguay cambiar la estructura de la burocracia estatal (ni hablar de la estructura del país) es imposible en el corto o mediano plazo y por lo tanto la estructura vigente hoy determinará en gran parte las decisiones que el Presidente tomará sin que él pueda cambiar esa estructura que se le impone. Gran parte de su agenda de toma de decisiones, es decir, la lista de decisiones que se le presenta a diario, proviene de sus subordinados en la burocracia y está basada en información proveída por los subordinados. Aquellas figuras nuevas de mando medio recién incorporadas a la burocracia, muy pronto tendrán que adaptarse a la estructura o vivir en permanente conflicto con sus subordinados sin poder avanzar. Para enterarse de cuáles son los problemas a solucionar, para decidir cuál solución darles o cómo hacer para que las soluciones sean efectivamente implementadas, el Presidente dependerá de la información proveída por partes interesadas, ya sea de la burocracia gubernamental, de los partidos políticos o de agentes de otros sectores que buscan sus propios beneficios (sus familiares, sus socios de negocios, sus ex compañeros de colegio, su ex esposa, etc. etc.). La soledad del poder es, en este sentido, total. Quizá algún consultor extranjero bien pagado le ponga la información objetiva sobre la mesa, pero eso no ocurrirá a diario, será de vez en cuando. Porque la estructura determina el flujo de información hacia arriba y porque no se puede cambiar la estructura a tiempo como para mejorar el flujo de información, es poco probable que este Presidente o quien fuere, pueda llevar adelante una “estrategia país” nueva o significativamente diferente a la anterior. De hecho, el Presidente actual fue votado NO para cambiar nada, sino al contrario para restablecer el orden anterior; ese que todos conocemos de memoria.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Un País No Es Una Empresa

“Un país no es una gran empresa… un ejecutivo que ha podido ganar mil millones probablemente no sea la mejor persona a quien pedir consejos sobre una economía de seis billones…. No estoy afirmando que las personas de negocio sean tontos o que los economistas sean particularmente brillantes.” Paul Krugman en “A Country Is Not a Company” (Harvard Business Review) Existen personas que creen que las habilidades de un empresario exitoso pueden servir para dirigir la economía de un país. Existen personas que creen que las habilidades gerenciales de un empresario exitoso pueden servir para dirigir eficientemente el gobierno de un país. Paul Krugman explica por qué es difícil que las capacidades adquiridas como empresario sean aplicables a dirigir una economía o un gobierno. El premio nobel de economía nos explica lo siguiente: Por un lado, en un país trabajan miles de veces más personas que en la empresa más grande del mismo país. Con una población económicamente activa de más de un millón de personas en el Paraguay, no existe una empresa que emplee ni remotamente esta cantidad de personas. La economía paraguaya en este sentido es miles de veces mayor y más compleja que cualquier empresa o “grupo”. También, una empresa normalmente se organiza en torno a ciertas capacidades y para un mercado en particular, no así un país. Un país es tan complejo que no se lo puede dirigir en base a estrategias particulares, sino a principios generales y es muy difícil para un empresario adoptar una actitud de delegación y de “dejar hacer” sin pretender dirigir todo. Dirigir un país desde el gobierno es miles de veces más complejo que dirigir una gran empresa desde su directorio. Por otro lado, una empresa es un “sistema abierto”, mientras que un país, o la economía de un país es un “sistema cerrado”. ¿Qué quiere decir esto? Que un empresario tiene la posibilidad de sacar los problemas de su empresa y convertirlos en problemas para otros, o no dejarlos entrar, pero un Presidente de la República no puede sacar los problemas del país ni evitar dejarlos entrar. Unos ejemplos. Un empresario puede despedir a la gente improductiva de su empresa y convertirlos en desempleados, es decir, en un problema para el Estado. El gobierno puede despedir a funcionarios públicos inútiles (si se logra vencer todos los obstáculos legales y políticos), pero al hacerlo, los desempleados siguen siendo un problema para el gobierno; no se fue el problema, simplemente cambió de cara. Un empresario puede negociar la entrada al país de miles de millones de dólares en inversión, y ganar millones, sin preocuparse del efecto que esto causará en el tipo de cambio y por lo tanto en las variaciones de precios. Un gobierno debe saber que si logra atraer inversiones billonarias en dólares, necesariamente estará provocando un déficit en la balanza comercial y un problema para las exportaciones y para las personas que trabajan en el sector exportador. Una empresa puede lograr proteger su industria en contra de importaciones más baratas mediante negociaciones con el gobierno y así crecer y emplear a más personas. Cuando el gobierno fortalece a una “industria nacional” y permite que la empresa contrate más personal, al mismo tiempo está cerrando puestos de trabajo en las empresas importadoras y les está sacando poder adquisitivo y ahorro a los consumidores que ya no pueden comprar importados más baratos y mejores. Creo que estos ejemplos bastan para explicar que para un empresario, tomar buenas decisiones significa decidir por aquello que más conviene a su empresa y dejar el resto afuera. Si lanza una moneda, cara gana y sello pierde. Para el país, toda moneda lanzada por al gobierno cae sobre su canto, cara y sello juntos, gana y pierde al mismo tiempo.