miércoles, 4 de septiembre de 2013

Un País No Es Una Empresa

“Un país no es una gran empresa… un ejecutivo que ha podido ganar mil millones probablemente no sea la mejor persona a quien pedir consejos sobre una economía de seis billones…. No estoy afirmando que las personas de negocio sean tontos o que los economistas sean particularmente brillantes.” Paul Krugman en “A Country Is Not a Company” (Harvard Business Review) Existen personas que creen que las habilidades de un empresario exitoso pueden servir para dirigir la economía de un país. Existen personas que creen que las habilidades gerenciales de un empresario exitoso pueden servir para dirigir eficientemente el gobierno de un país. Paul Krugman explica por qué es difícil que las capacidades adquiridas como empresario sean aplicables a dirigir una economía o un gobierno. El premio nobel de economía nos explica lo siguiente: Por un lado, en un país trabajan miles de veces más personas que en la empresa más grande del mismo país. Con una población económicamente activa de más de un millón de personas en el Paraguay, no existe una empresa que emplee ni remotamente esta cantidad de personas. La economía paraguaya en este sentido es miles de veces mayor y más compleja que cualquier empresa o “grupo”. También, una empresa normalmente se organiza en torno a ciertas capacidades y para un mercado en particular, no así un país. Un país es tan complejo que no se lo puede dirigir en base a estrategias particulares, sino a principios generales y es muy difícil para un empresario adoptar una actitud de delegación y de “dejar hacer” sin pretender dirigir todo. Dirigir un país desde el gobierno es miles de veces más complejo que dirigir una gran empresa desde su directorio. Por otro lado, una empresa es un “sistema abierto”, mientras que un país, o la economía de un país es un “sistema cerrado”. ¿Qué quiere decir esto? Que un empresario tiene la posibilidad de sacar los problemas de su empresa y convertirlos en problemas para otros, o no dejarlos entrar, pero un Presidente de la República no puede sacar los problemas del país ni evitar dejarlos entrar. Unos ejemplos. Un empresario puede despedir a la gente improductiva de su empresa y convertirlos en desempleados, es decir, en un problema para el Estado. El gobierno puede despedir a funcionarios públicos inútiles (si se logra vencer todos los obstáculos legales y políticos), pero al hacerlo, los desempleados siguen siendo un problema para el gobierno; no se fue el problema, simplemente cambió de cara. Un empresario puede negociar la entrada al país de miles de millones de dólares en inversión, y ganar millones, sin preocuparse del efecto que esto causará en el tipo de cambio y por lo tanto en las variaciones de precios. Un gobierno debe saber que si logra atraer inversiones billonarias en dólares, necesariamente estará provocando un déficit en la balanza comercial y un problema para las exportaciones y para las personas que trabajan en el sector exportador. Una empresa puede lograr proteger su industria en contra de importaciones más baratas mediante negociaciones con el gobierno y así crecer y emplear a más personas. Cuando el gobierno fortalece a una “industria nacional” y permite que la empresa contrate más personal, al mismo tiempo está cerrando puestos de trabajo en las empresas importadoras y les está sacando poder adquisitivo y ahorro a los consumidores que ya no pueden comprar importados más baratos y mejores. Creo que estos ejemplos bastan para explicar que para un empresario, tomar buenas decisiones significa decidir por aquello que más conviene a su empresa y dejar el resto afuera. Si lanza una moneda, cara gana y sello pierde. Para el país, toda moneda lanzada por al gobierno cae sobre su canto, cara y sello juntos, gana y pierde al mismo tiempo.

2 comentarios:

  1. José Aníbal Insfrán Pelozo5 de septiembre de 2013, 18:23

    Alvaro muy interesante comentario. Sin dudas que las complejidades de un país, aún cuando pueda tener un PIB menor que el Valor de las ventas de una multinacional, son mucho mayores que las de una empresa en particular o un conjunto de empresas. Sin embargo, creo que existen virtudes necesarias de un empresario o un emprendedor que pueden ser muy útiles a la hora de dirigir un país. Esas habilidades se refieren a la capacidad de tomar decisiones y administrar recursos escasos. Pocas veces los políticos y personas de otras profesiones tienen la capacidad de administrar realidades y restricciones como en el caso de los empresarios. Considero que un empresario que sea consciente del cambio de su objetivo a maximizar (el bien común) es por lejos mejor que cualquier otro ciudadano político o no, para administrar la cosa pública.

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  2. José Aníbal Insfrán Pelozo5 de septiembre de 2013, 18:25

    De hecho no creo que exista una profesión adecuada o ideal para ser Presidente de la República.

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