miércoles, 22 de enero de 2014

Cambiar Para Avanzar

Timothy Snyder  en su ensayo “The Reconstruction of Nations”; Poland, Ukraine, Lithuania, Belarus, 1569 – 1999, Yale University Press, 2003 dice:
“Nada es sencillo en la relación entre ideas nacionalistas y el poder político….Las ideas nacionales más efectivas incluyen una comprensión equivocada del pasado”
“…. Es mucho más fácil inventar historia escribiendo tomos de gran tamaño que cambiar la tradición cambiando el comportamiento de las élites. La tradición involucra aquello que la gente realmente hace ahora, mientras que la historia narra lo que la gente alguna vez supuestamente hacía”
“… hemos argumentado que olvidar las tradiciones de uno es necesario para construir la historia de uno”

               En su muy interesante estudio de la transformación de la idea de nacionalidad y de estado tomando como ejemplo la historia de conflictos en la zona de Europa ubicada hoy entre Polonia y Rusia, Timothy Snyder analiza la interacción entre lo étnico, lo religioso, lo lingüístico y lo político en el establecimiento de los actuales estados-nación de ese lugar. Una de sus conclusiones es que para avanzar en la historia de un país es necesario interpretar la historia de manera a que sea útil al avance. La otra conclusión es que para hacer historia es necesario deshacerse de muchas tradiciones. Una tercera conclusión es que lo que uno llama “nación” puede ser étnico, lingüístico, religioso o territorial, dependiendo de lo que tenga mayor peso en el avance hacia una sociedad mejor, pero debe ser algo que incluya a la mayoría, no algo excluyente. Podríamos decir, que Snyder está de acuerdo con un realismo pragmático, pero, como él mismo explica, un pragmatismo que tenga consciencia de los objetivos idealistas que se persiguen con las medidas pragmáticas. Dice: “Los intereses son incoherentes sin los ideales”.

               En la política paraguaya, desde el fin de la Guerra de la Triple Alianza, o Guerra Grande, o Guerra del Paraguay, el concepto de “nación paraguaya” no ha logrado incorporar a la mayoría de la población y han prevalecido las tradiciones protegidas por las élites que concentran en sus manos los recursos económicos e intelectuales de la cultura paraguaya. Las élites son personas que pertenecen a una cultura latinoamericana, o americana, o europea, pero NO guaraní, ni en el sentido étnico ni en el sentido lingüístico. La tradición ha sido la de hacer de lo público algo privado en beneficio de las élites (aquí élites no significa “los mejores”). Las tierras, los contratos, las obras de infraestructura, los puestos públicos, son entregados para uso privado de algunos sin beneficiar a muchos. El interés de la nación ha sido tomado como igual al interés de estas minorías, mientras que a la mayoría se la ha mantenido más bien al margen en base a un esquema clientelista y de caridad, haciendo funcionar al Estado como “ogro filantrópico” según la conocida frase de Octavio Paz.

               Tenemos dos tareas importantes que cumplir para poder hacer historia y avanzar; cambiar nuestra historia y cambiar nuestras tradiciones. Es decir, cambiar la forma en la que contamos lo que la gente hacía antes y cambiar lo que efectivamente hacemos ahora. Esto no es un cambio ideológico, ni es elegir un “modelo” de izquierda o de derecha- Cambiar la historia es trabajar con historiadores y educadores de Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia, para llegar a un relato común de lo que ha sido la historia de la relación, incluyendo guerras, entre nuestros países y difundir ese relato como discurso común de todos los vecinos de la región. Esto se puede hacer ahora que estamos ya embarcados en proyectos de integración regional y tenemos buenas relaciones en general con ellos. Cambiar la tradición, es cambiar la forma de funcionar del gobierno para que ya no sea cautivo de una minoría que confunde su interés particular con el interés de la nación. Es necesario dejar de gobernar para un partido y un grupo económico, para pasar a gobernar mirando el interés de la mayoría a largo plazo y con metas y políticas sustentadas en el apoyo de la mayoría de los ciudadanos.


               Al observar lo ocurrido desde la presidencia de Andrés Rodriguez hasta la presidencia de Horacio Cartes, cambiar la historia se me hace más fácil que cambiar las tradiciones

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